domingo, 17 de junio de 2012

La lengua friulana


El friulano es una lengua neolatina, del grupo ladino, que se formó alrededor del año 1000, y que ha mantenido a través de los siglos su originalidad, situación que la hace, aún hoy, muy diferente de las lenguas habladas en los territorios vecinos (alemán, esloveno, italiano).
Su existencia como lengua es una novedad para muchos, que seguramente creen que el friulano es un dialecto del italiano, idea compartida por muchos de los inmigrantes que llegaron a nuestro país, tal como lo manifiestan, el 18 de enero de 1901, los friulanos de la "Colonia 3 de Febrero" del Departamento Paraná, Entre Ríos, (actual San Benito), cuando en una carta enviada al obispo de Paraná, escriben que la mayoría son extranjeros y que casi todos provienen de la provincia de "Fori Julii”, y piden que en la parroquia de la colonia sea designado un cura paisano, por la "conveniencia del dialecto"[1]. Esta idea estaba basada en la situación de diglosia en la que se ha encontrado siempre la lengua friulana, dado que el territorio, por siglos, ha sido gobernado por extranjeros, cuyo idioma era el considerado de prestigio y utilizado en las cuestiones administrativas y formales.
Desde sus comienzos, la Iglesia ha utilizado esta lengua en las ceremonias religiosas y en el catecismo. Se la puede reconocer incluso en el “sermo rusticus” que utilizaba Cromanzio di Aquileia en sus predicas.
Los primeros documentos en lengua friulana los encontramos en los siglos XII y XIII, también a esa época pertenecen las primeras poesías. Desde entonces la producción literaria en lengua friulana ha crecido constantemente, con algunas producciones de gran nivel (Ermes de Colloredo en el '600, Pietro Zorutti e Caterina Percoto en el '800, Pier Paolo Pasolini en el '900). También en el siglo XIX, se desarrolló una  koinè literaria codificada de textos conocidos que aún hoy constituye un importante punto de referencia para el proceso de normalización lingüística. 
Graziadio Isaia Ascoli, el gran lingüista goriziano del siglo XIX, fundador de los estudios de dialectología en Italia, hizo la primera descripción científica del friulano en los "Saggi ladini" publicados en 1873. Si bien los alemanes Schneller y Rausch habían identificado un área lingüística alpina, de la cual formaban parte el friulano, las lenguas retoromances de Suiza y las lenguas ladinas del Tirol meridional; fue Ascoli quién estableció con claridad los elementos lingüisticos que permiten hablar de un área unitaria ladina.  Este área incluye tres grupos de lenguas: el ladino retico, el ladino dolomitico y el friulano. Los tres grupos pertenecen territorialmente a la Confederación Suiza (los reticos), y a la República Italiana (los dolomiticos y los friulanos).
El friulano es hablado hoy por aproximadamente 600.000 personas, distribuidas en las provincias de Gorizia, Pordenone y Udine de la Region Autonoma del Friuli-Venezia Giulia (cuya poblacion es de aproximadamente 1.200.000 habitantes), y también en la provincia de Venezia (Mandamento di Portogruaro), correspondiente a la Region del  Veneto. De acuerdo a una encuesta sociolingüistica realizada en al región en el año 2001, el 52,2% de los entrevistados comprende y habla regularmente el friulano, el 20% lo comprende pero lo habla ocasionalmente, el 19,9% lo comprende pero no lo habla, mientras que solo el 2,6% no lo comprende ni lo habla.
El status de lengua ha sido finalmente reconocido por la "Ley para la tutela de la minorías lingüísticas históricas", sancionada por el Parlamento Italiano el 25 de noviembre de 1999, y promulgada el 15 de diciembre de ese año. Este ley reconoce al friulano como lengua, distinta del ladino dolomitico, que también adquiere la condición de lengua por la misma ley.
A partir de la sanción de esa ley, las autoridades de la región han adoptado medida para el uso del friulano en los documentos oficiales, su enseñanza en las escuelas y en la señalización de la región.










[1] Archivo General Arquidiocesano de Paraná

martes, 12 de junio de 2012

El apellido Puntín

Un estudio realizado en Italia, sostiene que el apellido Puntín, tal como es conocido en la zona centro-oriental del Friuli, característico de Aquileia y de los pueblos cercanos (Fiumicello, Ruda, Terzo), con la variante Pontin; en el siglo XVIII era una apellido que se regisraba solamente en esas localidades, y por eso se lo considera un apellido característico y autóctono de la zona de Aquileia.
En realidad el registro más antiguo de ese apellido se remonta a 1616, y lo encontramos en el Registro de Bautismos de Fiumicello, donde fue bautizada María Pontin, hija de Domenicus Pontin, el cual era originario de la misma localidad, o sea que habría nacido entre 1585 y 1595.
Pero el apellido Puntin, más precisamente Puntyn, se puede localizar en 1487 en Fraelacco de Tricesimo, pero es un registro aislado, sin continuidad; también se encuentra Puntin, en 1559 en Arta de Carnia, o en Chiopris entre los siglos XVI y XVII; y también encontramos Pontin en Redipuglia y en Isola Morosini en el siglo XVIII.
Los apellidos Pontini, Pontin y Puntin se encuntran difundidos en tres áreas del arco alpino centro-oriental: en la Egandina suiza; entre Feltre y Montebelluna (Prov. de Belluno) y en los alrededores de Aquileia, en el Friuli. Desde estos tres centros se "difundieron" hacia otras localidades suizas e italianas.
En la parte suiza, el Valle de Egandina, conocido por ser la zona donde se usa la lengua ladina; el apellido Puntín se registra desde fines del siglo XIV (en 1390 figura Johannis de Puntin). La antigüedad y el carácter autóctono del apellido es confirmada por antiguos topónimos como Punti lung, Puntin da la schala, Puntins, Puntinots, etc.
En la zona de Feltre (prov. de Belluno) y la zona del alto Trevisano (Montebelluna), el apellido Pontin parecería ser antiguo y autóctono, lo cual es confirmado por al menos dos micro-topónimos como una Strada Pontin en Montebelluna y una casa de campo llamada Casa Pontin cerca de Canal de Feltre, sobre el río Piave. Este apellido es muy conocido en la zona.
En la tercer zona, están difundidos los apellidos del tipo Puntín (pronunciación friulana) y Pontin. Estos apellidos se registran a partir del siglo XVII, y como mucho podemos remontarlos a fines del siglo anterior; por lo cual se podría considerar que los Puntin de Aquileia y sus alrededores, son el resultado de una antigua inmigración proveniente de la zona alpina, cosa que era muy frecuente en el pasado.
En el Friuli existen muchisimos documentos que certifican la inmigración de personas y familias provenientes de la zona alpina. Desde las montañas de Belluno era muy común que los pastores bajaran a la llanura en la epoca invernal con sus rebaños de ovejas, precisamente para invernar. Por lo cual, sostiene esta investigación, no sería irracional pensar que uno de estos pastores se halla quedado en Fiumicello o en sus alrededores y haya dado origen a los Puntin de la zona baja del Friuli. Poco menos probable, pero no imposible, sostiene la investigación, podría ser que los Puntín descendieran de inmigrantes provenientes de la zona de la Egandina suiza.
En conclusión, según esta investigación, los Puntín de la zona baja del Friuli se habrian originado entre los siglos XV y XVI como consecuencia de la inmigración de una persona o de una familia proveniente de la región alpina o prealpina, que podría ser la zona de Belluno o la de Egandina.


 
 Valle de Egandina

Feltre 



Los Ledesma, primeros pobladores de Paraná

Don Simón (o Juan Simón) Ledesma y su esposa Gregoria Lencinas, fueron de los primeros pobladores de Paranà (los registros de la parroquia de Paraná comienzan en 1755 a pesar de que la parroquia existia desde 1730).
Doña Gregoria Lencinas falleció en Paraná el 5 de novienbre de 1803.
En los Registros de la Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario de Paraná, figuran 5 hijos de este matrimonio:

1) Juan Simón Ledesma, bautizado en mayo de 1755, siendo su madrina Magdalena de la Rosa;

2) María Josepha Ledesma, bautizada el 3 de septiembre de 1758, cuando tenía 2 meses de edad, siendo sus padrinos Antonio Pereyra Orrego y María Saucedo. Casó en Paraná, el 18 de junio de 1792, con Juan Tebes. María Josepha, ya viuda, falleció en Nogoyá el 2 de mayo de 1836.
En el censo de 1803 figuran en la zona del Arroyo Palomar con dos hijos, ambos de confesión.

3) María de la Cruz Ledesma, bautizada en Paraná el 7 de enero de 1761, cuando tenís 8 meses de edad, siendo su madrina Francisca Retamal. Casó con Silverio (o Juan Silverio) Basualdo, siendo los padres de Da. Bernarda Basualdo de Miranda, mi tatarabuela. (Ver Los Basualdo)

4) Pablo Ledesma, bautizado en Paraná en el mes de junio de 1762, siendo sus padrinos Jospeh Rodriguez y Francisca Retamoso;

5) Lucía Ledesma, que se casó en Parana, el 15 de febrero de 1786, con Theodoro Castaño, hijo de Pedro Castaño y de Elena Irala. Lucía falleció en Paraná el 19 de septiembre de 1801 y su esposo se casó en segundas nupcias con Juana Tebes dos años después.
En el censo de 1803 figuran en al zona del Arroyo Doll.
Lucía Ledesma y Theodoro Castaño fueron padres de:

5.1) María Manuela Castaño Ledesma, bautizada en Paraná el 14 de abril de 1789. Casó en Paraná, el 5 de julio de 1805, con Juan Vicente Castillo, hijo de Juan Castillo y de Petronila Olmos.
Juan Vicente falleció el 19 de febrero de 1807. Tuvieron una hija, Petronila Castillo Ledesma, que falleció pequeña el 14 de junio de 1806.

5.2) Juana María Castaño Ledesma, párvula fallecida en Paraná el 12 de junio de 1790.

5.3) Agueda Castaño Ledesma, bautizada en Paraná el 22 de febrero de 1792 cuando tenía 7 meses. Casó en Paraná, el 20 de diciembre de 1823, con Damaso Montenegro, hijo de Manuel Montenegro y de Candelaria Taborda. Tuvieron varios hijos, entre ellos:
a) María Mercedes Montenegro, nacida el 24 de septiembre de 1826;
b) María Estanislada Montenegro, nacida el 23 de noviembre de 1828;
c) Antonio Montenegro, nacido el 17 de abril de 1830.

5.4) Francisca Castaño Ledesma, bautizada en Paraná el 15 de marzo de 1795, cuando tenía 9 meses.

5.5) Juan Castaño Ledesma, bautizado en Paraná, el 6 de abril de 1801, cuando tenía 4 meses.





Doña Bernarda Basualdo de Miranda

Bernarda Basualdo, según manifiesta en su testamento redactado el 7/V/1880 ante el escribano Manuel Calderón, era hija de Silverio Basualdo y de María de la Cruz Ledesma, y habría nacido entre los años 1792 y 1793, ya que manifiesta tener 87 años (entre 1793 y 1796 se han extraviado los registros de bautismos de la Parroquia de Nta. Sra. del Rosario de Paraná).
María de la Cruz Ledesma era hija de Simón Ledesma y de Gregoria Lencinas, y había nacido en Paraná en abril de 1760 y fue bautizada el 7/I/1761, siendo su madrina Francisca Retamal.
Doña Gregoria Lencinas de Ledesma falleció en Paraná el 5/XI/1803.
Además de Bernarda, el matrimonio Basualdo-Ledesma habría tenido otros dos hijos: Juana Basualdo, que se casó en Paraná el 8/IX/1809 con Juan Albornoz, hijo de Bartolomé Albornoz y de Teodora de la Rosa; y Francisco Basualdo, que falleció siendo "mozo" el 12/XII/1814.
Doña Bernarda Basualdo se casó, posiblemente en Paraná entre 1815 y 1818 (de este período se han extraviado los registros), con Matias Miranda, hijo de Antonio Miranda y de Nicolasa Riquelme, nacido en Paraná y bautizado el 22/VII/1793, siendo sus padrinos Don Diego de Miranda y su esposa, Doña María del Tránsito Godoy.
En el censo de 1844, Matías Miranda junto a su esposa e hijos, figura en el 1º Cuartel de la Ciudad de Paraná, en la casa 95 (pag. 363). En total tuvieron 7 hijos (los que han podido ser verificados con la documentación correspondiente).
Matías Miranda falleció en Paraná el 4/II/1866, a los 75 años de edad; y el 28/I/1868, Doña Bernarda Basualdo de Miranda inicia actuaciones ante el juzgado del Dr. Pedro Funes solicitando la extensión del duplicado de las escrituras de dos terrenos ubicados en la ciudad de Paraná, en razón de haber extraviado las mismas (al parecer se quemaron). En dicho escrito manifiesta que en uno de dichos terrenos, el cual ocupaban desde hacía más de 40 años, estaba construida la casa donde habitaba, y que el otro terreno, lindero con este (y ubicado en la esquina), le había sido donado por el gobierno nacional, durante los primeros años de la presidencia del Gral. Urquiza. El primer terreno medía 15 varas de frente por 30 de fondo, y el segundo 29 varas de frente por 49 de fondo. Como testigos actuaron Don Felipe Baucis, quién manifestó haber sido el que realizó las gestiones ante el presidente Urquiza; el Cnel. Agustín Torres, quién manifestó haber visto y tenido en sus manos las escrituras antes de ser extraviadas; Don Ruperto Peyrano; Don José María Monzón y Don Teodoro Troncoso. El juez resolvió favorablemente el pedido y las actuaciones concluyeron el 24/IV/1868, habiendo el juez expdido la constancia de propiedad solicitada.
En su testamento, Doña Bernarda Basualdo manifiesta que deja sus bienes, en partes iguales, a sus hijos sobrevivientes: Rosa, Melchora, José y Saturnina; designando albacea a su hijo José Miranda, mi bisabuelo.
Doña Bernarda Basualdo de Miranda falleció en Paraná el 25/IV/1881, un año después de haber redactado su testamento.

 Testamento de Bernarda Basualdo de Miranda

jueves, 24 de mayo de 2012

Los Vicú o Vicum que en realidad eran Becon

Los Vicù (o Vicum o Bicú):

El apellido original de la familia era Becon y tiene su origen en William (Guillermo) Becon, nacido en Catfield, Norfolk, Inglaterra, el 13 de junio de 1786, hijo de Samuel Becon y de Sara Lacy, que emigra al entonces Virreinato del Río de la Plata y se casa en la parroquia de la Baxada del Paraná, el 25 de enero de 1806, con María Mercedes Suárez Lencinas, nativa del lugar, nacida el 23 de marzo de 1777. En este registro y en el del primer hijo el apellido registrado es Becon. A partir del segundo hijo, que es posterior a las invasiones inglesas, el apellido es modificado por Vicú, pero en algunos casos es escrito también Becon. Con el tiempo el apellido es registrado de distintas maneras, en algunos casos Vicú, en otros Vicum y también Bicú. El matrimonio Becon-Suárez tuvo al menos 4 hijos varones.

José Vicú Suárez, nacido en Paraná el 9 de marzo de 1809, hijo de Guillermo Vicú (o Vicum) y de María de las Mercedes Suarez; se casó en Paraná, el 28 de mayo de 1828, con María Felipa Riquelme Coronel, nacida en Paraná el 11 de julio de 1806, hija de Juan Riquelme de los Ríos y de Gerbasia Coronel.  Tuvieron al menos 8 hijos:

1) Eustaquia, nacida en Paraná el 20 de septiembre de 1830;
2) Josefa Narcisa, nacida en Paraná el 28 de octubre de 1831 y fallecida en 1893;
3) Jacinta, nacida en Paraná el  15 de agosto de 1834 y fallecida el 12 de agosto de 1842;
4) José Pantaleon, nacido en Paraná el 26 de julio de 1836 y fallecido el 10 de noviembre de 1856, soltero;
5) José María, nacido en Paraná el 26 de julio de 1836, gemelo del anterior, y fallecido en 1888;
6) Liberata, nacida en Paraná el 20 de julio de 1839 y fallecida el 25 de agosto de 1842;
7) Josefa Nemesia, nacida en Paraná el 19 de diciembre de 1841;
8) José Hermenegildo, nacido en Paraná el 12 de abril de 1846 y fallecido 7 días después.

José Vicú se registra en el censo de Paraná de 1824, con 13 años, de profesión sastre; y  falleció en Paraná el 8 de marzo de 1849, en el certificado de defunción dice que era alfèrez; María Felipa Riquelme falleció en Paraná el 3 de septiembre de 1857.

José María Vicú, nacido en 1836, se casò en Paraná, el 24 de marzo de 1858, con María Eulalia Alarcón, nacida en Paraná el 23 de octubre de 1849; y tuvieorn al menos 5 hijos.
Eustaquia Vicú se casó con Blas Retamal Taborda, y tuvieron al menos 4 hijos.
Josefa Nemesia Vicú se casó 3 veces y tuvo al menos 1 hijo con el primer marido, Mariano Romero Hernández.
Josefa Narcisa Vicú se caso con José Sabat Saiz, y tuvieron al menos 4 hijos. Ella en total tuvo 10 hijos.





martes, 24 de abril de 2012

El tío y la sobrina

Otro caso singular, respecto de los matrimonios, es el de Marta Elena Domínguez Bernard y su tío Asisclo Domínguez y Benguria.
Marta Elena era hija de Don Santos Domínguez y Benguria y de Doña Adela Bernard Miranda, y habia nacido en Paraná el 13 de agosto de 1869.
Asisclo Domínguez y Benguria era hermano del padre de Marta Elena, y como su hermano, había nacido en Bermeo, España, en 1854.
Don Asisclo Domínguez y Benguria se casó en Paraná, el 16 de agosto de 1883, con Doña Clotilde Vives, nacida en 1859, y tuvieron un hijo, Julio, nacido el 30 de octubre de 1884.
Doña Clotilde Vives falleció poco tiempo después, y su esposo no tuvo mejor idea que cortejar a su sobrina mayor, con la cual decidió casarse, para lo cual debió solicitar autorización al obispo, dado el grado de parentesco existente entre los novios; dicha autorización le fue concedida por el obispo, según consta en el exprediente matrimonial, el 24 de abril de 1890.
Asisclo y Marta Elena tuvieron 6 hijos: Adela del Carmen, Zulema Juana del Carmen, Isolina Bernarda, Santos Ramón Eloy, Ernesto Ramón y Enrique Cándido.
En el censo de 1895, Don Asisclo Domínguez y Benguria figura en la localidad de Helvecia, Santa Fe, junto a Marta Elena, y sus hijos, Julio y Adela del Carmen.
Asisclo Domínguez falleció en 1929 y Marta Elena Domínguez falleció en 1942.


                                            Marta Elena Domínguez Bernard


                                               Asisclo Domínguez y Benguria

Cipriano Grandoli: un esposo para dos hermanas

Cipriano Grandoli nació en Rosario (Santa Fe) el 25 de septiembre de 1797, hijo de Alejo Grandoli y de Petrona Moreno, y fue bautizado al día siguiente, sus padrinos fueron Jacinto Barrientos y Juana Grandoli.
Cipriano se radicó luego en Paraná, donde se casó, entre 1818 y 1819, con María Rosa de los Ríos, nacida en Paraná entre 1795 y 1796, hija de Francisco Xavier de los Ríos y Eulalia Godoy.
Hay que tener en cuenta que en la Parroquia de Paraná no existe registro de los bautismos realizados entre 1796 y 1800, ni de los casamientos realizados entre 1814 y 1819.
Cipriano y María Rosa tuvieron 5 hijos: Gerónimo, nacido en 1820; María de los Santos, nacida en 1822; Claudio, nacido en 1824; Benedicta, nacida en 1827; y José Custodio, nacido en 1829.
En el censo de 1820, figuran Cipriano Grandoli, de 25 años; María Rosa de los Ríos, de 25 años; y su hijo Gerónimo, de 1 mes y medio, viviendo en Paraná, en el 4º Cuartel, junto a la madre y hermanos de María Rosa.
María Rosa falleció el 18 de mayo de 1833, y su esposo se casó entonces con la hermana menor de María Rosa, llamada María de los Angeles de los Ríos, nacida en 1802; para lo cual solicitaron autorización al obispo, dado el parentesco por afinidad de 1º grado. Una vez obtenida la dispensa del obispo, se casaron en Paraná el 4 de septiembre de 1833, siendo testigos del matrimonio Ciriaco Quintana y Juana de Ibarra.
Ciriaco y María de los Angeles tuvieron 3 hijos: José Benigno, nacido en 1834; Catalina, nacida en 1835; y José de los Santos, nacido en 1837.
De este modo los cinco hijos mayores de Cipriano Grandoli eran hermanos y primos a la vez de los tres hijos menores, ya que eran hermanos por parte de padre y primos por parte de madre.