sábado, 14 de julio de 2012

La tía Angela

Matea Angela Miranda, o como ella se hacía llamar, Angela Matea Miranda, era hermana de mi abuela, y nació en Paraná el 21 de septiembre de 1880, ella decía que era porque ella había traído la primavera ese año, hija de Don José Miranda y de Doña Justa Méndez.
Angela era una persona muy especial, que desentonaba un poco con la rigidez de sus hermanas. Fue la última en fallecer, por lo cual es la tía abuela con la que más tratamos, dado que vivian en la misma casa que nosotros.
La tía Angela fue para mi lo más parecido a una abuela, ya que mi abuela falleció pocos meses antes de que yo naciera. Cuando nosotros la conocimos, ya tenía varios años, y su diabetes le había dejado practicamente ciega, ya que tenía un ojo de vidrio y con el otro, según decía ella, apenas veía sombras. Además, con los años, había quedado un poco sorda, pero eso no le evitaba reconocerme cuando yo me acercaba a ella, siempre sentada en un sillón en el medio de la habitación, donde me esperaba para que me sentara en su falda para contarme cuentos que inventaba. Con el tiempo se sumó mi hermana Claudia, que de vez en cuando compartía conmigo los cuentos de la tía Angela.
A veces me pedía que la acompañara, y yo que era muy pequeño (no tenía más de 8 años), la acompañaba como lazarillo a ir hasta la farmacia o a visitar a los japoneses de la tintorería de la otra esquina.

Dicen que cuando era jóven le gustaba leer muchos, tal vez por eso sabía inventar cuentos, y era muy amigable, a tal punto que era amiga y ayudaba a los vecinos inmigrantes que se instalaban en el barrio. De ese modo se había hecho amiga de los japoneses de la tintorería, y de Don Abraham, el almacenero de la esquina, a quién parece había prestado dinero a su llegada para que pudiera poner el almacén.
Según cuenta se había hecho amiga de la esposa del tintorero, también japonesa, y esta le prestaba libros para que la tía Angela leyera, y al parecer la tía los traía a la casa, pero como estaban escritos en japonés, no entendía nada, de modo que los dejaba un tiempo sobre la mesa luz, y después de un tiempo los devolvía a su dueña diciéndole que era un libro muy interesante.
También cuentan que una vez, en ocasión de la procesión por el río de la Virgen del Rosario, ella iba con sus hermanas pero vio que estaban retrasadas y que no iban a llegar a tiempo. Al parecer iban por la parte alta del Parque Urquiza, dicen que ella miró para abajo de la barranca y vió que había unos jóvenes que estaban allí conversando o jugando, entonces le dijo a sus hermanas que se iba a tirar de la barranca y que iba a gritar así los jovenes que estaban abajo la iban a abarajar y ella podría llegar al barco. Sus hermanas, por supuesto, no creyeron que lo fuera a hacer, pero lo hizo, y tal cual como ella supuso, los jóvenes la auxiliaron, y ella desde abajo saludó a sus hermanas, mientras se dirigía al barco de la procesión. Por supuesto que sus hermanas no llegaron a tiempo y no pudieron participar de la mismas, mientras que ella disfrutó del paseo por el río.
Cuentan que en otra ocasión, estaba en un comercio junto a su hermana Bernarda, la cual parece ser que era muy formal, y se le escapó un pedo. Por supuesto que la tía Angela ni se inmutó, en cambio su hermana Bernarda se puso roja de la vergüenza, y entonces parece ser que el comerciante le dijo: "No se preocupe señorita Bernarda, a cualquier le puede pasar", creyendo que había sido ella la del incidente. Angela, por supuesto, nada dijo y solo se limitó a reirse, dejando que su hermana cargara con la culpa.
También recuerdo que algunas veces recriminaba a sus hermanas porque no la habian dejado casarse, aparentemente porque el candidato no pertenecía a una familia "bien" o adinerada.  Al parecer, la madre (mi bisabuela) era muy rígida al respecto, y tal vez sea la causa de que casi todas las hijas quedaran solteras, salvo mi abuela, que se casó despúes que falleció su madre, y cuando ya tenia 28 años.
La tía Angela falleció pocos dias antes de cumplir los 89 años, en la tarde del 5 de septiembre de 1969, yo tenía apenas 8 años, pero recuerdo que le di un beso de despedida, a esa vieja flaca, alta, de cabello canoso, casi blanco, que inventaba cuentos de animales y personas para entretenernos a mi y a mi hermana.



Angela Miranda








Los Espíndola Miranda, una historia trágica

La historia de la familia Espíndola Miranda está atravesada por una serie de situaciones trágicas y complicadas.
La historia comienza con Doña Rosa Cándida Miranda, nacida en Paraná el 3/IX/1827, hija de Don Matías Miranda y de Doña Bernarda Basualdo.
Vaya a saber por qué circunstancias, Rosa Miranda tuvo seis hijos siendo soltera, a tal punto que en el censo de 1869 figura viviendo en Paraná, con 5 hijos, los cuales figuran como ilégitimos y ella figura como "manceba".
De estos 6 hijos (una hija falleció siendo pequeña), los tres últimos los había tenido con Don José Verdier, comerciante de Paraná, con el cual aparentemente convivía, cuando este hombre falleció el 14/VI/1867, en el acta de defunción dice que este hombre tenía 56 años, era francés y soltero.
Es así que Doña Rosa Miranda inicia un juicio el 19/VI/1867 reclamando la herencia que le correspondía a sus 3 hijos menores (Julia, Rosa y Pedro), manifestando que los mismos eran hijos de Don José Verdier, el cual había muerto repentinamente sin poder arreglar la situación de sus hijos (cosa que aparentemente habia prometido). La relación entre Rosa y José Verdier databa de más de 13 años, ya que la mayor de los hijos había nacido en 1854. Para acreditar este hecho, Doña Rosa Miranda ofrece el testimonio de Don Eduardo Bianchi, comerciante de Paraná, y del Coronel Escolástico Ibarra y su esposa Doña Julia Bernard de Ibarra. Es así como estas tres personas manifiestan en el juicio de que era de público conocimiento que los tres hijos menores de Rosa Miranda eran hijos de Don José Verdier. Don Eduardo Bianchi, quién tenía un almacén, manifiesta que Don José Verdier era quién pagaba la cuenta de Doña Rosa Miranda, y que le había pedido, que cuando el se ausentaba por negocios, que proveyera de lo necesario a Doña Rosa, ya que el se haría cargo de la cuenta a su regreso. El Coronel Escolástico Ibarra manifestó que además de ser de público conocimiento, él y su esposa eran padrinos de los tres hijos de Rosa y José Verdier, y que cómo tal, éste último lo trataba siempre de compadre. Lo mismo manifestó su esposa Doña Julia Bernard de Ibarra. Ante estas declaraciones, el juez Funes ordenó que se realizara un inventario de los bienes de Don José Verdier para que de este modo se les pudiera otorgar a sus hijos naturales el porcentaje que les correspondía (en esa época los hijos naturales tenían derecho solamente al 30% de la herencia). Aquí es donde comienzan los problemas porque cuando el oficial de justicia se hace presente en el domicilio de los Verdier, para hacer un inventario de los bienes del difunto, el hermano del mismo, Don Salles Verdier, se opone y niega el ingreso al oficial de justicia, alegando su condicion de extranjero. Ante esta situación, el juez ordena nuevamente la realización del inventario, pero otra vez el hermano se niega alegando que el difunto le debía dinero a él y a su hermana, Josefa, la cual a su vez tenía a su cargo otra hija natural de José Verdier, nacida antes de su relación con Rosa Miranda, llamada también Josefa. Ante la reiterada negativa el Sr. Verdier, el juez dispone el arresto del mismo por desobediencia judicial. El Sr. Verdier es detenido y así permaneció por más de 3 meses hasta que aceptó la realización del inventario y finalmente el juicio concluyó el 6/IV/1869 con la entrega de una suma de dinero a los hijos de Rosa Miranda, equivalente a la parte que les correspondía por la herencia de su padre.
Pero las desgracias de esta familia no terminan allí. Algunos años después, la hija de Rosa Cándida, llamada también Rosa Miranda, se casó, el 15/I/1874, con Pedro José Espíndola, militar nacido en Santa Fe en 1850. Pedro José y Rosa tuvieron 6 hijos, pero la pobre Rosa falleció el 15/XI/1890, a los 33 años, quedando sus hijos huérfanos, y aparentemente al cuidado de su tía Julia Miranda. Don Pedro José Espíndola era una persona de bastante fortuna ya que tenía casas en Paraná y campos en Villaguay; y en 1894 fue elegido Senador Provincial por el Departamento Villaguay, cargo que asumió el 30/IV/1894. En diciembre de 1894, Pedro Espíndola inicia el sucesorio de sus esposa manifestando su interés en deslindar sus bienes de los que correspondían a sus hijos menores por herencia de su madre; pero lamentablemente el también fallece, aparentemente en forma inesperada, el 1/V/1895, quedando entonces sus hijos, todos menores, huérfanos de padre y madre. En el censo de 1895, los 6 hijos de Pedro y Rosa, figuran viviendo con su tía Julia Miranda.
Al poco tiempo, un hermano de Pedro Espíndola, se presenta ante el juez y solicita ser designado tutor y administrador de los bienes de sus sobrinos, alegando que los abuelos paternos de los niños habían fallecido y que la abuela materna no podía serlo por ser madre soltera. El juez accede al pedido y lo designa tutor y administrador de los bienes.
En el censo de 1895, Rosa Cándida Miranda figura viviendo en Paraná con su hija Amalia, y aparentemente estaba demente.
El tutor de los menores solicita luego autorización para llevalos a vivir a Buenos Aires, y de este modo, aparantemente separarlos de su familia materna. A tal punto parece ser así, que poco después inicia un juicio para desalojar a Amalia Miranda de una vivienda que pertenecía a los menores, al parecer por herencia de su madre Rosa. Al parecer Amalia Miranda y su madre Rosa Cándida vivían en una casa que pertenecía a la fallecida Rosa Miranda de Espíndola, si bien en el censo de 1895 figuran como propietarias.
Parece ser que este tío Espíndola, de lo único que se ocupó fue de gastar el dinero y desatender a sus sobrinos, ya que en 1898, al cumplir la mayoría de edad la mayor de sus sobrinos, Clorinda Espíndola, esta le inicia un juicio de rendición de cuentas, manifestando que su tío nunca había pagado a las personas que los había criado a ella y a sus hermanos, y que por lo tanto ella tenía una deuda con esas personas. A raíz de esta acción y después de la intervención del Defensor de Menores, éste último solicita la revocatoria de la tutoría del Sr. Espíndola, y pide que se designe tutor de los menores y administrador de sus bienes, a su tío materno, Don Pedro Celestino Miranda, el cual, aparentemente, era el que en realidad se había ocupado de los menores cuando había tenido alguna necesidad. El juez accedió a los solicitado por el Defensor de Menores, avalado además por Clorinda Espíndola, hermana mayor de los mismos, en 1900.
Uno de los hijos de Rosa Miranda y Pedro Espindola fue el General de División del Ejército Argentino Don Adolfo Salvador Espíndola, miembro del Instituto Sanmartiniano y del Estado Mayor del Ejécito.

domingo, 1 de julio de 2012

Sebastián de los Ríos

No he podido determinar con certeza quienes son los antepasados del Capitán Domingo de los Ríos, pero en la Historia de Entre Ríos de Don Benigno Tejeiro Martínez (1900), este sostiene que descendía de los primeros pobladores de Paraná (o de la Bajada).
Tanto Tejeiro Martínez como César Blas Pérez Colman (Historia de Entre Ríos - Etapa colonial), manifiestan que entre los primeros pobladores de Paraná se encontraba el Capitán Sebastián de los Rios, quién en 1738, junto a otros vecinos del poblado, informaron al Cabildo de Santa Fe nuevos ataques y crímenes ejecutados por las tribus indígenas (Pérez Colman, Tomo 1). Teniendo en cuenta que la Parroquia de Paraná se creó en octubre de 1730 y que los primeros pobladores se habian instalado alrededor del año 1715, podemos considerar que Don Sebastián de los Ríos era uno de los primeros vecinos del poblado. 
De acuerdo a lo manifestado por el mismo Sebastián de los Ríos en el expediente matrimonial obrante en la Parroquia de Todos los Santos de Santa Fe, el 4 de abril de 1698, era nacido en Corrientes, hijo de Ignacio de los Ríos y de Ana Ballesteros. En ese expediente solicita autorización para casarse con Doña Leonor Alvarez Gaitán, viuda de Cristobal Masedo; y según consta en dicho expediente, el matrimonio se llevó a cabo en ese mismo mes de abril de 1698.
Varios años después, el 29 de abril de 1716, Don Sebastián de los Ríos inicia un nuevo expediente matrimonial, donde nuevamente manifiesta ser oriundo de Corrientes, y solicita que, dado que había enviudado recientemente, lo cual era de público conocimiento, y dada su condición de "patricio", solicita se lo exima de realizar la información matrimonial y se le permita contraer matrimonio con doña María de Solorzano. 
El matrimonio se llevó a cabo el día 6 de mayo de 1716, habiendo sido testigos Don Melchor Gaete, su esposa Da. Juana del Cazal y Don Jerónimo Barreto.
Doña María de Solorzano era hija de Don Juan de Soto y de Doña Josefa Solorzano, por ello en algunas de las actas de bautismo de sus hijos figura como María Soto y en otras como María Solorzano.
De acuerdo a los registros de la Parroquia de Todos los Santos de Santa Fe, el día 17 de noviembre de 1715 había fallecido Doña Ysabel Cortes de Santuchos, esposa del Capitán Sebastián de los Ríos.
De esto surge que aparentemte, Don Sebastián de los Ríos se habria casado tres veces; no obstante ello, solo he localizado actas de bautismo correspondientes a cinco hijos habidos del último matrimonio:

1) José de los Ríos, bautizado en Santa Fe el 27 de abril de 1718, cuando tenía 1 año y 2 meses, sus padrinos fueron Melchor Gaete y Juana del Cazal.
2) Ignacio de los Ríos, nacido el 28 de julio de 1719 y bautizado en Santa Fe el 6 de agosto de 1719, sus padrinos fueron Esteban Marcos de Mendoza y su esposa Juana Gaete.
3) Manuel Francisco de los Ríos, nacido el 12 de abril de 1721 y bautizado en Santa Fe el 21 de abril, sus padrinos fueron Melchor Gaete y Juana del Cazal.
4) María Rosa de los Rios, nacida en 1727 y bautizada en Santa Fe el 13 de abril de 1728, cuando tenía 1 año de edad, sus padrinos fueron Melchor Gaete y Juana del Cazal.
5) Bernabé Sebastián de los Ríos, nacido el 10 de junio de 1728 y bautizado en Santa Fe el 20 de junio de ese año, sus padrinos fueron Joseph Lorca y María Gutierrez de Arce.

Domingo de los Ríos podría ser hijo de este matrimonio y haber nacido entre 1721 y 1727 (periodo en el que no figuran hijos), o bien ser hijo de uno de los matrimonios anteriores de Don Sebastián de los Ríos.
En el censo realizado en 1745 en la zona de La Bajada por Fray Roque del Pino, en la zona comprendida entre los arroyos Sauce Grande, Espinillo y Las Tunas, vivía la viuda de Sebastián de los Ríos, con "ovejas y lecheras".
En el censo de 1803, en la zona comprendida entre los arroyos Espinillo y Quebracho, figura Don Bernabé de los Ríos con su esposa y algunos de sus hijos.
Si tenemos en cuenta que el Capitán Domingo de los Ríos, según Pérez Colman, fue uno de los primeros pobladores de la zona del Espinillo, y que además estaba a cargo de la Compañia de Caballeria del Partido del Espinillo en 1764 y en 1791; la hipótesis de su pertenencia a la familia de Sebastián de los Ríos puede considerarse como un hecho posible.

lunes, 25 de junio de 2012

Doña Justa Méndez de Miranda

El caso de mi bisabuela, Doña Justa Méndez de Miranda, ya lo mencioné en una entrada anterior, es un caso singular, ya que no he podido localizar el acta de bautismo de la misma, si bien su existencia es notoria y verificada en otros documentos.
De acuerdo a la documentación obrante (acta de matrimonio, acta de defunción), Doña Justa Méndez era hija natural de Ángela Méndez (nombre que llevaría luego una de sus hijas en memoria de la abuela). Como no pude localizar el acta de bautismo de Justa Méndez, tampoco he podido determinar con exactitud los datos filiatorios de Angela Méndez.
En la Parroquia de Paraná está registrado el bautismo de Ángela Méndez, nacida el 5 de agosto de 1818 y bautizada el 14 de mayo de 1819, hija de José Mariano Méndez, paraguayo, y Ursula Lescano, habiendo sido su padrino don Mateo de los Ríos. En el censo de 1820, ésta Angela Méndez, junto a sus padres y hermanos, figura en el Partido de Alcaráz, en la misma zona donde figura la familia Miranda.
En el acta de matrimonio de Justa Méndez con José Miranda, celebrado en la Catedral de Paraná el 4 de agosto de 1862, figura que es hija natural de Angela Méndez, pero no dice donde había nacido. De acuerdo a este documento, Ángela Méndez estaba viva en esa fecha.
En el censo de 1869, Justa Méndez figura con 22 años, casada, argentina y entrerriana, de acuerdo a estos datos, habría nacido en 1847.
En el censo de 1895, Justa Méndez figura con 50 años, viuda, argentina, nacida en Santa Fe. De acuerdo a estos datos habría nacido en 1845. En la tradición familiar se decía que era originaria de Santa Fe, lo que coincidiría con esta última información.
En el acta de nacimiento de su hija Haydee Miranda (mi abuela), su esposo, José Miranda, manifiesta que los abuelos maternos de la misma eran Don José García y Doña Angela Méndez, revelando de este modo la identidad del supuesto padre.
En el acta de defunción de Justa Méndez, del 2 de abril de 1916, dice que era hija de Ángela Méndez.
Ante esta información poco clara, no me ha sido posible determinar el lugar real de nacimiento de Justa Méndez, pero si siguiera la tradición familiar debería considerar que fue en Santa Fe. Pero de ser así, llama la atención que no exista Expediente Matrimonial en la Parroquia de Paraná, ya que esto era habitual cuando uno de los contrayentes era nacido en otro lugar, a menos que hiciera mucho que residía en la zona. En el acta de matrimonio nada se dice al respecto.
No obstante ello, he localizado dos actas de bautismo en la Parroquia de Todos los Santos de Santa Fe, correspondientes a dos hijos naturales de una mujer llamada Ángela Méndez, que en una de las actas califican como "noble" (o sea de familia tradicional), y contemporáneos de Justa Méndez, ellos son:

1) Gerónima Emiliana Méndez, nacida el 13 de agosto de 1847 y bautizada el 16 de ese mes, siendo sus padrinos Ramón Hipólito Fenesio y Valentina Ojeda.

2) Geraldo Méndez, nacido el 24 de septiembre de 1850 y bautizado el 27 de ese mes, siendo sus padrinos José Carmelo García y Cipriana Ponce de León.

En ambos casos figura que son hijos naturales de Ángela Méndez. Llama la atención que el padrino del segundo hijo se llame José García, como el supuesto padre de Justa Méndez, de acuerdo a lo manifestado por su marido.
No he podido localizar más datos sobre las personas mencionadas. Pero cabe aclarar que también por la misma época figura otra Angela Méndez (o tal vez sea la misma) teniendo hijos naturales en la zona de Paraná, pero en años anteriores o posteriores a los registrados en Santa Fe.
Asimismo existe un acta de defunción en Paraná, de una Angela Méndez fallecida el 14 de febrero de 1863, de 30 años, soltera, pero lo llamativo es que solamente dice "hija de Catalina Morales". Lo de la edad no es un dato a tener en cuenta porque muchas veces era estimativa, pero si es raro que mencionen la madre y no el padre, sobre todo porque no coinciden los apellidos.


Justa Méndez de Miranda



viernes, 22 de junio de 2012

Ilaria (o Hilaria) de los Ríos y su familia

Ilaria (o María Ilaria o Hilaria) de los Ríos, nació antes de 1755, era hija del Capitán Domingo de los Ríos y de Doña Juana Monteros de Espinosa, y se casó antes de 1769, con Nicolás Godoy, hijo de Santiago Godoy y de Ana Monteros.
Tuvieron varios hijos:

1) Sabina Godoy, nacida el 2/XII/1769 y bautizada en Paraná el 1/VI/1770, sus padrinos fueron Gregorio Jaimes y Lucía Monteros.
2) Cayetano Godoy, nacido el 7/VIII/1773, y bautizado en Paraná el 17/IV/1774, sus padrinos fueron León Ramírez y Lucía Monteros.
3) Juliana Godoy, fallecida en Paraná, siendo párvula, el 13/VII/1775.
4) Lázaro Godoy, nacido el 19/XI/1777 y bautizado en Paraná el 17/XII/1777, sus padrinos fueron Juan Miguel Barrera y Lucía Monteros.
5) Mauricio Godoy, fue bautizado en Paraná el 4/XI/1780, su padrino fue Juan Manuel Barrera.
6) Rosa Godoy, nacida el 18/VIII/1782 y bautizada en Paraná el 12/IX/1782, sus padrinos fueron Cornelio Aquino e Isabel Alpoin.
7) Valerio Godoy, bautizado en Paraná el 15/II/1788, cuando tenía 2 meses, sus padrinos fueron Cornelio Aquino e Isabel Alpoin.
8) Felipe Godoy, bautizado en Paraná el 19/IX/1792, cuando tenía 4 meses, sus padrinos fueron Bartolomé Seguí y María Mercedes Zanabria.

Nicolás Godoy falleció en Paraná el 7/IX/1800; su hija Rosa Godoy, falleció soltera, a los 18 años, el 6/IX/1800, un día antes que su padre.
Ilaria de los Ríos falleció en Paraná el 18/IV/1835.
El padre de Nicolás Godoy, Santiago Godoy, fue Alcalde de la Hermandad de Paraná en el año 1776.

Francisco Xavier de los Ríos y sus hijos


Francisco Xavier de los Ríos, era hijo del Capitán Domingo de los Ríos y de Doña Juana Monteros de Espinosa, y habia nacido el 5 de abril de 1744 y fue bautizado en Santa Fe el 14/IV/1744, siendo sus padrinos Don Fermín de Echagüe y Andía y Doña Francisca de Echagüe y Andía; Francisco Xavier se casó con María Eulalia Godoy (no se localizó el acta de matrimonio pero consta en las actas de bautismo de sus hijos), hija de José Godoy y de María Moreira, y tuvieron varios hijos:
1)    Petrona de los Ríos, nacida en Paraná el 30 de marzo de 1779, y bautizada el 7/VII/1779; sus padrinos fueron Mariano Portillo y Bonifacia Serrudo 
2) Juan de la Cruz de los Ríos, nacido en Paraná en el mes de septiembre de 1780 y bautizado el 18 de agosto de 1780, cuando tenía un mes de edad; sus padrinos fueron Mariano Portillo y Bonifacia Serrudo 
3) María Modesta de los Ríos, nacida en Paraná y bautizada el 24 de agosto de 1782, cuando tenía 2 meses y 9 días de edad; sus padrinos fueron Eugenio López y María de las Nieves Rodríguez. 
4) Juan Ventura de los Ríos, nacido en Paraná el 14 de septiembre de 1784, y bautizado el 28/IX/1784; sus padrinos fueron Mariano Portillo y Bonifacia Serrudo 
5) Francisco Javier de los Ríos, nacido en Paraná y bautizado el 2 de julio de 1785; sus padrinos fueron Eugenio López y María de las Nieves Rodríguez 
6) José Martín de los Ríos, nacido en Paraná y bautizado el 7 de marzo de 1788, cuando tenía 8 meses de edad; sus padrinos fueron Mariano Portillo y Sebastiana Serrudo ,y fallecido en Paraná el 24 de diciembre de 1802
7) Juan de Dios de los Ríos, nacido el 9 de junio de 1791 y bautizado en Paraná el 19 del mismo mes, fueron sus padrinos José Lavín y María Magdalena Merlo
8) Severino o Mateo Seberino de los Ríos, nacido en julio de 1789 y bautizado en Paraná el 20 de agosto de ese año, cuando tenía 1 mes; sus padrinos fueron Eugenio López y María de las Nieves Rodriguez.
9) María Rosa de los Ríos, nacida entre 1796 y 1800 (figura en el censo de 1803) 
10) Bernardino, nacido entre 1796 y 1800 (figura en el censo de 1803 y en el de 1805) 
11) María de los Ángeles de los Ríos, bautizada en Paraná el 19 de agosto de 1802, sus padrinos fueron Santiago Ereñú y María Rodríguez 

Francisco Xavier de los Ríos falleció en Paraná, el 11 de mayo de 1802, y Eulalia Godoy falleció en Paraná el 15 de septiembre de 1832 
En el censo de 1803 figura doña Eulalia Godoy, viuda, y sus hijos: Juan de la Cruz, Francisco Javier, Juan Bentura, Mateo Seberino, María Modesta y Juan de Dios, todos de confesión, y además Bernardino, María y María de los Ángeles, párvulos. María sería María Rosa de los Ríos.
Petrona de los Ríos figura en ese censo casada con Andrés Sanabria y con un hijo llamado Bonifacio.
En el censo realizado por la parroquia de Alcaraz en 1805, figura Eulalia Godoy, viuda, y sus hijos Juan de la Cruz, Francisco Xavier, Bentura, Mateo Seberino, Juan de Dios, María y Bernardino.
En el censo de 1820, en el 4º Cuartel de Paraná. figuran: Eulalia Godoy, 56 años, viuda; Mateo Ríos, 27 años, soltero; María Rosa Ríos, 25 años, casada; Cipriano Grandoli, 25 años, casado; Miguel Gerónimo Grandoli, de 1 mes y medio; Maria de los Angelos Ríos, 15 años, soltera; y María Modesta Ríos, 20 años, soltera.

1) Petrona de los Ríos, nacida en 1779, se casó en Paraná el 24 de agosto de 1802, con Andrés Sanabria, hijo de Domingo Sanabria y de Gregoria Morales, nacido en Santa Fe el 22/XI/1772 y bautizado el 10/II/1773, siendo su padrino Manuel Fernández. Tuvieron varios hijos:

1.1) Bonifacio Sanabria, nacido en 1803 (figura en el censo de ese año)
1.2) José Manuel Sanabria, nacido el 1/IV/1804 y bautizado en Paraná el 3/IV/1804, sus padrinos fueron Bartolo Seguí y Mercedes Sanabria. Falleció a los pocos días, el 6/IV/1804. 
1.3) José Isidro Sanabria, nacido el 15/V/1805 y bautizado en Paraná el 2/VI/1805, sus padrinos fueron Bartolo Seguí y Mercedes Sanabria.
1.4) María Nazaria Sanabria, fallecida siendo párvula el 2/VIII/1806.
1.5) Maria Casiana Sanabria, nacida el 13/VIII/1807 y bautizada al día siguiente; sus padrinos fueron José Ramírez y Mercedes Sanabria. Falleció a los dos años, el 20/IX/1809.
1.6) José María Sanabria, nacido el 4/VIII/1809 y bautizado en Paraná el 10/VIII/1809, sus padrinos fueron José Ramírez y Gregoria Seguí. Falleció el 29/VIII/1809.
1.7) Juan de Dios Sanabria, nacido el 2/XII/1813 y bautizado en Paraná el 9/IV/1814, sus padrinos fueron Pedro Seguí y Mercedes Sanabria. Fue hijo póstumo ya que su padre falleció antes que él naciera.

Andrés Sanabria falleció en Paraná el 23/XI/1813.

2) Juan de la Cruz de los Ríos nació en Paraná en el mes de septiembre de 1780, y fue bautizado el 18/VIII/1780, cuando tenía 1 mes de nacido. En 1824 fue padrino de su sobrino Baldomero de los Ríos.

3) María Modesta de los Ríos nació en Paraná en el mes de julio de 1782, y fue bautizada el 24/VIII/1782, cuando tenía 2 meses y 9 días de edad. En 1824 fue madrina de su sobrino Baldomero de los Ríos, y en 1829 fue testigo del casamiento de su hermano Francisco.
 
4) Juan Ventura de los Ríos, nacido en 1784, se casó en Paraná, el 5 de septiembre de 1814, con Agustina Rosa Gómez, hija de Manuel Gómez y de Juana Mendoza, fueron testigos Francisco Javier de los Ríos y María de los Ríos. Tuvieron al menos un hijo:

     4.1) Baldomero de los Ríos, nacido el 28 de febrero de 1824 y bautizado en Paraná el 10 de marzo del mismo año, sus padrinos fueron Juan de la Cruz Ríos y María Ríos 

5) Francisco Javier de los Ríos, nacido en 1785, se casó en Paraná, el 18 de noviembre de 1829, con Rufina Portillo, viuda de Andrés Vilches, fueron testigos Cipriano Grandoli y Modesta Ríos .
Francisco Javier de los Ríos falleció en Paraná el 13 de enero de 1840, y Rufina Portillo falleció en Paraná, a los 80 años, el 26 de agosto de 1864.

7) Juan de de Dios de los Ríos, se casó el 14 de mayo de 1825, en la Vice Parroquia de Alcaraz, con Isabel Benítez, viuda de Mauricio García; fueron testigos Lisandro Lescano y Victoria Zanabria 

8) Severino o Mateo Seberino de los Ríos, nació en 1789. Fue bautizado como Severino, pero en el censo de 1803 figura como Mateo Seberino, y en el censo de 1820 figura como Mateo de los Ríos, soltero, de 27 años.

9) María Rosa de los Ríos, nacida entre 1795 y 1796, se casó aproximadamente entre 1818 y 1819, con Cipriano Grandoli, nacido en Rosario el 26/IX/1797, hijo de Alejo Grandoli y de Petrona Moreno; y tuvieron al menos cinco hijos:

9.1) Gerónimo Grandoli, nacido el 30 de septiembre de 1820 y bautizado en Paraná el 3 de octubre de ese año, su madrina fue María de los Ángeles de los Ríos;
9.2) María de los Santos Grandoli, nacida el 8 de noviembre de 1822 y bautizada en Paraná el mismo día, sus padrinos fueron Mariano Buchó y María de los Ángeles de los Ríos;
9.3) Claudio Grandoli, nacido el 31 de octubre de 1824 y bautizado en Paraná el 14 de noviembre de ese año, sus padrinos fueron Gregorio Grandoli y Modesta de los Ríos ;
9.4)   Benedicta Grandoli, nacida el 20 de marzo de 1827 y bautizada en Paraná al día siguiente, sus padrinos fueron Isidro Pérez y Ángela de los Ríos
9.5)  José Custodio Grandoli, nacido el 2 de octubre de 1829 y bautizado el mismo día, su madrina fue María de los Ángeles de los Ríos

María Rosa de los Ríos falleció el 18 de mayo de 1833 y su esposo se casó en segundas nupcias con su hermana, María de los Ángeles de los Ríos, previa autorización del obispo.

11) María de los Ángeles de los Ríos, nacida en 1802, se casó en Paraná, el 4 de septiembre de 1833, con Cipriano Grandoli, natural de Rosario (Santa Fe), viudo de su hermana María Rosa de los Ríos; fueron testigos Ciriaco Quintana y Juana de Ibarra; en el acta consta que recibieron la dispensa del obispo por tener afinidad de primer grado. Tuvieron al menos tres hijos:

11.1)  José Benigno Grandoli, nacido el 13 de febrero de 1834 y bautizado en Paraná el 14 del mismo mes, fueron sus padrinos Ciriaco Quintana y Teresa Latorre
11.2) Catalina Grandoli, nacida el 23 de noviembre de 1835 y bautizada en Paraná el 28 de ese mes, fueron sus padrinos Ciriaco Quintana y Teresa Latorre ;
11.3) José de los Santos Grandoli, nacido el 31 de octubre de 1837 y bautizado en Paraná el 2 de noviembre de ese año, sus padrinos fueron Ciriaco Quintana y Teresa Latorre

martes, 19 de junio de 2012

La vieja Trinidad

Trinidad Villagra había nacido en Villaguay, en Mojones Sur, el 8 de septiembre de 1893, hija de Raimundo Villagra y de Petrona Sanabria. En el censo de 1895 figura con 3 años, junto a sus padres y hermanos, en la zona de Mojones, Dpto. Villaguay; y fue bautizada en Villaguay el 22 de abril de 1896. Su padre, según cuentan, era el capataz de la estancia de los Miranda, y falleció cuando ella tenía 4 años, entonces Don Edmundo Miranda, que era el que administraba la estancia, la llevó a Paraná, a la casa paterna, donde Trinidad se crió junto a las hermanas de Don Edmundo y bajo la supervisión de su madre. Con el tiempo, Trinidad pasó a ser una de las empleadas de la casa, pero era tal la confianza que le tenian las hermanas Miranda, que le asignaron la función de "gobernanta" o "ama de llaves" de la casa, y como tal dirigia a las demás empleadas domésticas de la casa. Pero no solo eso, sino que también se encargó de criar y cuidar a mi padre, el único niño de la casa, a quién crió como si fuera su hijo, ya que como era costumbre en estas familias tradicionales y adineradas, la madre (en este caso mi abuela) se dedicaba a las actividades sociales y los hijos quedaban al cuidado de las niñeras o empleadas. Si bien mi padre tenía una niñera, Trinidad se encargaba de supervisar todo, como así también del funcionamiento de la casa; y a ella la supervisaba, según dicen, la tía Bernarda, que al parecer era muy exigente.
De este modo Trinidad pasó a ser una más de la familia, nunca se casó y permaneció fiel  y cuidando a sus "patronas" hasta que falleció la última de ellas, Angela, en 1969. Era tal la lealtad y dedicación de Trinidad hacia esta familia de adopción, que Angela le dejó en su testamento una casa para que ella tuviera donde vivir y no pasara penurias, y Justa, otra de las hermanas, le dejó un local en la esquina, para que pudiera alquilarlo y vivir de rentas. Esta casa y el local estaban en pleno centro de la ciudad, en la misma manzana donde estaba la casa principal de la familia.
La vieja Trinidad fue lo más parecido a una abuela para nosotros, ya que a nuestras abuelas no llegamos a conocerlas, y salvo la tía Angela, que para mi cumplió esa función hasta que murió, mis hermanos y yo no tuvimos otra persona mas parecido a ello. La vieja Trinidad vivió con nosotros hasta que falleció Angela, y luego se instaló en la casa que le había dejado, pero tenía una puerta que comunicaba el patio de esa casa con el fondo de la nuestra, y nosotros ibamos y veniamos continuamente por allí. Muchas veces ella nos daba dinero para que ahorráramos o para que compraramos algo; nos hacía pororó para nuestras funciones de títeres, o nos enseñaba a hacer cosas o nos contaba, sobre todo a mí, sobre la familia Miranda, que para ella era su familia. Cuando nos ibamos de vacaciones, ella quedaba al cuidado de la casa y de nuestros animales.
Era tan estrecha su relación con nuestra familia, que cuando vendió el local de la esquina, el dinero lo puso a nombre de mi madre y de Carolina, otra mujer que se había criado en la casa de la abuela y que era como su hermana menor, y cuando murió nos dejó la casa que le había dado la tía Angela.
La "vieja" Trinidad, "Trini" como le deciamos nosotros, falleció el 3 de febrero de 1983, con casi 90 años, y como corresponde, fue sepultada en el panteón de nuestra familia, porque para nosotros era una tía más, o más bien, una abuela más.


                                                 Dibujo de Trinidad (hecho por mi)